E V A N G E L I Z A C I O N

Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

" Jesús " Juan 8:32

Hno. Sergio Menchú

Iglesia de Dios Central

Apreciable hermano y amigo, que saludable es dedicar un tiempo para reflexionar a acerca de nuestro caminar en esta vida y que mejor que hacerlo bajo el conocimiento de la voluntad de Dios, en su palabra dice:

 

"Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis." (Jeremías 29:11).

 

No se puede hacer la voluntad de Dios sino le escuchamos, para seguir una instrucción primero hay que escucharla o leerla, la Biblia es la voz de Dios, es el instructivo para vivir una vida agradable.  Muchas veces nos pasamos la mayor parte del tiempo o todo el tiempo orando o rezando a Dios en vez de dedicarnos a escuchar las instrucciones del Señor, porque resulta mas fácil pedir que dar, cuando nos enfocamos en solo pedir y pedir, perdemos la atención a la dirección de Dios y entonces empezamos a tomar decisiones que nos llevan a resultados inesperados.

 

Entonces ¿Que necesitamos para saber a donde y como ir? la respuesta es: Escuchar la voz de Dios, asi como Samuel lo hizo:

 

Y vino Jehová y se paró, y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, porque tu siervo oye.

1 Samuel 3:10.

 

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Hermano y amigo le invito a leer las Sagradas Escrituras porque en ella "hallaremos la vida eterna"

  [  EL LLAMADO DE DIOS   ]

 

Marcos 1:17

 

“Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres.”

Si piensas que no estás capacitado para ser usado por Dios, ¡empieza a cambiar tu forma de pensar! Cuando Elías llamó a Eliseo, éste se encontraba arando. Cuando Jesús llamó a Pedro, éste estaba pescando. Para seguir a Dios, Elías tuvo que dejar sus campos y Pedro sus redes. Podemos bien imaginarnos a sus esposas diciéndoles: ‘¿Cómo piensas pagar las facturasí’ Seguir a Dios es como dar un salto a una superficie de papel fino, pero soportado por una roca debajo. Sin embargo, nunca descubrirás la roca a menos que estés dispuesto a colocarte en el papel. Si Dios te pide que dejes lo conocido y la comodidad que has tenido hasta ahora, allí donde vayas te llevarás los talentos contigo.

 

Mateo era contable, así que se llevó su pluma y escribió el primer Evangelio. Cuando David fue al palacio de Saúl, se llevó el arpa y allí compuso salmos que todavía cantamos hoy. Por eso es tan importante que te cerciores de que es Dios quien te llama, y que este sentir sea confirmado por líderes maduros. Si empiezas a correr antes de que se dispare la pistola de salida, serás descalificado de la carrera. Si Dios te llama, ten en cuenta estas cosas:

 

1) Hay que pagar un precio; si no estás dispuesto a pagarlo, no recibirás lo mejor de Él.

 

2) Hay que andar un sendero estrecho, y cada paso es un paso de fe.

 

3) Hay unos principios que observar. Para poder ser bendecido, tendrás que hacer la voluntad de Dios, a la manera de Dios.

 

4) He aquí una promesa que te sostendrá: “…No temas ni desmayes, porque el Señor, tu Dios, estará contigo dondequiera que vayas” (Josué 1:9).

 

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Tomado de: http://www.devocionalescristianos.org

  [  TU LLAMADO MÁS IMPORTANTE   ]

 

1ra. a los Corintios 1:9

 

Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor.

¿Sabe usted lo que Dios quiere que haga más que cualquier otra cosa? Lo que Él más desea es que usted tenga comunión con Él. Su Padre celestial desea que usted ande y hable con Él, que usted le cuente las cosas de la vida y que se acerque con toda confianza a Él y sea partícipe de su naturaleza.

 

Muchos de nosotros estamos tan ocupados en tratar de agradar a Dios en las cosas que hacemos que olvidamos que nuestro llamamiento más importante es la comunión con Él. Así es, Dios anhela que deseemos estar con Él.

 

¿Se ha puesto a pensar lo que significaría para Dios que usted un día le dijera: “Padre, hoy no voy a pedirte nada. Ya he orado en cuanto a mis necesidades y tu Palabra dice que las suplirás conforme a tus riquezas en gloria en Cristo Jesús. Ahora solo deseo estar contigo. Si hay algo que quisieras decirme, estoy bien dispuesto para escucharte, y cualquier cosa que vea en tu Palabra, la haré y la pondré en práctica en mi vida”?

 

¿Por qué no le dice eso al Señor hoy mismo? Él está esperando tener comunión con usted.

 

1 Juan 1:1-7

 

1:1 Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida

 

1:2 (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó);

 

1:3 lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo.

 

1:4 Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido.

 

1:5 Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él.

 

1:6 Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad;

 

1:7 pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.

 

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Tomado de: http://www.devocionalescristianos.org

  [  COMO IDENTIFICAR TU LLAMADO   ]

 

Juan 1:22

 

Le dijeron: ¿Pues quién eres? para que demos respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?

Cuando le preguntaron a Juan el Bautista: “¿Quién eres?”, su respuesta fue: “Yo soy ‘la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor’…” (Juan 1:23). Después de seguir a Juan durante un tiempo, sus discípulos lo dejaron para seguir a Cristo. Pero eso no le importó, porque sabía cuál era su llamado. ¿Lo sabes tú? Podrás seguir “probando cosas” solo durante un tiempo. Pero llegará el día en que tendrás que cerciorarte del llamamiento de Dios para tu vida y entregarte de lleno a ello. Se cree que Pablo no era un gran orador: “Me acerqué a ustedes… con timidez y temblor… mi mensaje y mi predicación fueron muy sencillos…” (1 Corintios 2:3-4 NTV). Pero lo que le faltaba como orador lo compensaba con creces como escritor. En efecto, escribió la palabra inspirada por Dios para que otros pudieran predicarla.

 

Había algo poderoso en los escritos de Pablo. Cuando le metieron en la cárcel este no reclamó un abogado, ni mejor comida, porque no le gustaba la de la prisión; lo que pidió fue papel y pluma para poder seguir escribiendo. De hecho, Pablo escribió hasta el final de su vida. Y gracias a eso, muchas vidas siguen siendo transformadas hoy mismo. ¡Qué legado tan formidable! Y todo gracias a que un hombre descubrió su llamado y se dedicó a cumplirlo. La pregunta hoy es: ¿Ya sabes tú cuál es tu llamado y te has dedicado a ello? Escribió el escritor irlandés George Bernard Shaw: “Para mí la vida no es una pequeña vela. Es como una antorcha magnífica que se me permite llevar durante unos momentos. Mientras la sostengo, quiero que brille lo más posible antes de pasársela a las generaciones futuras.”

 

Y para ti? , tu vida es un pequeña vela o una antorcha gigante que alumbra a cada momento ?

 

 

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Tomado de: http://www.devocionalescristianos.org

  [  CRISTIANO A ESO HA SIDO LLAMADO   ]

 

Lucas 9:23

 

“Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.”

Se cuenta de un teniente que le dijo a su batallón: ‘Estoy buscando voluntarios. Lo más probable es que fracasemos en la misión y que muchos de vosotros no regreséis. El que esté interesado, que dé un paso adelante.’ Se miraron los unos a los otros, y luego juntos dieron un paso hacia atrás, dejando a un “voluntario” despistado solo al frente. Dios no busca “voluntarios forzosos”. Jesús dijo: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día…” (Lucas 9:23).

 

 

Él quiere personas que estén dispuestas a dejar su comodidad, que dejen de lado la expectativa de que la vida va a ser como ellos quisieran, que sacrifiquen todo por gente que a lo mejor nunca reconocerá lo que hicieron, y que paguen el precio para que los propósitos de Dios sean cumplidos en la tierra. Y por si fuera poco, espera que hagamos eso “a diario”.

 

 

Cuando Jesús dijo: “El que no lleva su cruz… no puede ser mi discípulo” (Lucas 14:27), no nos estaba pidiendo nada que Él mismo no hubiera hecho. Oswald Chambers comenta: “Si estamos comprometidos con la causa de la humanidad, seremos aplastados y quebrantados, pues muchas veces nos enfrentaremos a la ingratitud… Pero si nuestra motivación es el amor a Dios, ninguna ingratitud nos impedirá servir a nuestro prójimo.” Dijo el apóstol Juan: “En esto hemos conocido el amor, en que Él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos” (1 Juan 3:16). Entonces, ¿Estás dispuesto a morir “cada día”? Si lo piensas bien, eso es más duro que la muerte física, puesto que significa negarte a ti mismo y obedecer a Dios aun cuando eso vaya en contra de tu instinto natural. ¡Pero a eso has sido llamado!

 

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Tomado de: http://www.devocionalescristianos.org

  [  CRISTIANO NO ABANDONES TU LLAMADO   ]

 

2 Timoteo 1:6,9

 

Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti…Quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos.

¿Está usted haciendo lo que Dios le mandó hacer? Si no lo ha pensado antes, esta pregunta le puede parecer un poco extraña. Quizá piense que no es importante y se sienta tentado a decir: “La verdad es que no he sido llamado a nada. No soy pastor, maestro ni ministro de ninguna clase. Creo que soy simplemente lo que usted podría llamar un dedo meñique en el Cuerpo de Cristo”.

Déjeme decirle algo: No importa quién sea usted, Dios le ha llamado con llamamiento santo. El le ha creado y le ha llamado para que cumpla un papel en el Cuerpo de Cristo que nadie más puede cumplir.

 

Puede ser que le haya llamado a tener éxito en los negocios para que pueda financiar la predicación del Evangelio por todo el mundo. Su llamamiento puede ser al ministerio de oración e intercesión o al de sanidad en el vecindario donde vive. Pero no importa cuál sea su llamamiento, tenga presente que es muy importante y que debe cumplirlo.

 

Si usted es como muchos creyentes que conozco, quizá haya dejado que su vida se llene de tantas cosas que no tiene tiempo para dedicarse a su llamamiento. Usted puede estar tan abrumado con los afanes de la vida que no se imagina cómo puede ocuparse de algo más.

 

Un pastor amigo mío se había comprometido a participar en tantos ministerios a través de los años que estuvo a punto de fundirse físicamente bajo la tensión; la sobrecarga casi acabó con su vida. Pero el Señor le habló una noche y le dijo: “Juan, no fue tu llamamiento lo que casi te mata, sino todas las otras cosas que le has añadido”.

 

Yo he tenido que encarar eso en mi propia vida. He tenido que dejar de hacer cosas que yo creía que tenía que hacer y he tenido que disciplinarme para hacer solo lo que he sido llamado a hacer.

Propóngase en oración eliminar las cosas que usted ha añadido a su vida. Avive el don que Dios ha puesto en usted y vuelva a lo que Él le ha llamado a hacer. Después de todo, ese llamamiento es vital, es santo y es suyo, nunca permita que se le vaya de las manos.

 

Hechos 9:1-20

 

9:1 Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote,

9:2 y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén.

9:3 Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo;

9:4 y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persiguesí

9:5 El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón.

9:6 El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer.

9:7 Y los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos, oyendo a la verdad la voz, mas sin ver a nadie.

9:8 Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco,

9:9 donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió.

9:10 Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: Heme aquí, Señor.

9:11 Y el Señor le dijo: Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora,

9:12 y ha visto en visión a un varón llamado Ananías, que entra y le pone las manos encima para que recobre la vista.

9:13 Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén;

9:14 y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre.

9:15 El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel;

9:16 porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre.

9:17 Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo.

9:18 Y al momento le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al instante la vista; y levantándose, fue bautizado.

9:19 Y habiendo tomado alimento, recobró fuerzas. Y estuvo Saulo por algunos días con los discípulos que estaban en Damasco.

9:20 En seguida predicaba a Cristo en las sinagogas, diciendo que éste era el Hijo de Dios.

 

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Tomado de: http://www.devocionalescristianos.org

  [  SOLO DIOS TIENE LA POTESTAD DE PERDONAR   ]  – EN EL NOMBRE DE JESUS –

 

1 Juan 1:8-10

 

Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.  Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.

CORRA HACIA DIOS AHORA

 

¡Qué maravilloso es saber que uno ha sido liberado de la ley del pecado y de la muerte! ¡Qué glorioso es saber que nunca más tendrá que ser esclavo del pecado! Pero ¿qué puede hacer uno cuando a pesar de esas verdades gloriosas sigue fallando, sigue cometiendo errores y sigue cayendo en pecado?

 

La respuesta es correr hacia nuestro Padre celestial y arrepentirnos. Y aunque esto parece algo fácil, con frecuencia hacemos todo lo opuesto. En lugar de acercarnos a Dios, dejamos que el temor y el sentimiento de culpa nos alejen de Él. Nos ponemos a pensar cosas como: “Bueno, he fallado otra vez; será mejor que me olvide de todo y viva perdidamente”.

 

No cometa ese error. No deje que Satanás le convenza de seguir el pecado en cierto aspecto de su vida ya porque falló en otro. Cuando usted se desvíe del camino de Dios, lo único que tiene que hacer es confesarlo y volver al camino.

 

“Pero, me siento tan culpable cuando le digo a Dios lo que he hecho que se me hace muy difícil confesarlo”.

 

Lo sé, yo también me sentía así. Entonces, un día, Dios me dijo: “Hijo, cuando confesaste ese pecado, no fue para que yo lo supiera, sino para despojarte de él y fueras limpiado de sus efectos en tu vida”.

 

Cuando cometa un error o cuando falle en algo, recuerde que usted tiene un abogado para con el Padre, a Jesucristo el justo (1 Juan 2:1). Acuda a Él. Jesús sabe por lo que usted está pasando. Usted no tiene por qué sentir temor. Él no le hizo nada por los pecados que usted cometió antes de que lo recibiera como Salvador y Señor de su vida, ¿cierto? Entonces, ¿cuánto más misericordioso y amoroso cree que Dios será ahora que usted es de Cristo, ahora que está asiéndose de Él y que su corazón está inclinado a Él?

 

En lugar de huir de Dios, corra hacia Él para que sea perdonado y limpiado no importa lo mucho que usted haya pecado. Él desea perdonarle y limpiarle de toda maldad.

2 Samuel 11:1-5, 12:1-1

 

11:1 Aconteció al año siguiente, en el tiempo que salen los reyes a la guerra, que David envió a Joab, y con él a sus siervos y a todo Israel, y destruyeron a los amonitas, y sitiaron a Rabá; pero David se quedó en Jerusalén.

 

11:2 Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa.

 

11:3 Envió David a preguntar por aquella mujer, y le dijeron: Aquella es Betsabé hija de Eliam, mujer de Urías heteo.

 

11:4 Y envió David mensajeros, y la tomó; y vino a él, y él durmió con ella. Luego ella se purificó de su inmundicia, y se volvió a su casa.

 

11:5 Y concibió la mujer, y envió a hacerlo saber a David, diciendo: Estoy encinta.

 

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Tomado de: http://www.devocionalescristianos.org

  [  LO QUE YO HAGO AHORA, TU NO LO COMPRENDES AHORA   ]

 

Juan 13:7

 

Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después.

- PORQUE EL MUNDO NO COMPRENDE A LOS HIJOS DE DIOS QUE HACEN SU VOLUNTAD -

 

Era la última cena para el Señor y sus discípulos. En pocas horas comenzaba el terrible martirio de la cruz. Estaban los doce apóstoles con sus miserias y dudas. Unas horas antes habían estado discutiendo sobre quien debería ser el mayor en el reino de Dios, y a quien le tocaría un lugar de privilegio en el trono.

 

Cristo les estaba diciendo que iba a morir en la cruz para generar el más grande acto de amor de toda la humanidad, y estos hombres estaban pensando en como acomodarse para vivir relajados en un puesto de privilegio en un gobierno.

 

No puedo ni imaginar las cosas que estarían pasando por la mente de Jesucristo en esos momentos, la lucha contra el diablo, el saber que iba a sufrir físicamente en forma descomunal, la presión de saber que no había un plan B para salvar a la humanidad, saber anticipadamente que el Padre lo iba a dejar solo en la cruz, el abandono de sus discípulos en el huerto, la traición de Judas.

Y sorpresivamente, se levantó de la mesa, se ciñó una toalla y comenzó a lavar los pies de sus discípulos. Era costumbre en las casas acomodadas, que un esclavo haga eso con los invitados. No había esclavos en esa cena, y ninguno quería ser menos que los demás, lavando pies sucios y embarrados. Una tarea denigrante y desagradable.

 

Entonces Dios mismo, el creador de todo, el dueño de todo, el todopoderoso y soberano Rey, toma la tarea del esclavo y lava los pies. Claro, Pedro no lo entendía, él quería ser servido, quería un tronito para mandar y ser obedecido, no para servir. ¿Cómo era posible que el de mayor autoridad haga semejante acto servil? Pedro no podía entender el significado del amor y del servicio cristiano. Estaba demasiado enroscado en sus pensamientos de poder y de egoísmo.

 

Cristo estaba enseñando que los paradigmas del Cielo son muy distintos a los de este mundo. Y lo hizo con su ejemplo. Años más tarde Pedro logró comprender este misterio. Pasaron miles de años, y los paradigmitas divinos siguen siendo los mismos. Y lo de este mundo también.

 

Hoy Jesucristo no te pide que le laves los pies a nadie, pero te pide que tengas la gracia y la caridad de mirar por las necesidades del otro. De dejar de ser egoísta y mirar solo tu ombligo y darte cuenta que hay otros que necesitan: ser escuchados, valorados, amados, abrazados, atendidos, alimentados, mimados, acariciados, aplaudidos.

 

REFLEXION – ¿Comprendesí

Un gran abrazo y bendiciones

Dany

 

 

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Tomado de: http://www.devocionalescristianos.org

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